¿El café es perjudicial o saludable?

 

El café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo, forma parte de nuestra rutina diaria desde hace años y también es la bebida sobre la que más mitos circulan. 

Sus efectos son distintos según la persona, pues cada organismo reacciona de forma diferente ante el consumo de cafeína. Mientras hay personas a las que no les hace ningún efecto, otras incluso consumiéndola en cantidades moderadas sufren ansiedad, insomnio o dolor de cabeza. Esto depende de la capacidad del hígado para metabolizar la cafeína y el hecho de que el sistema nervioso central sea más o menos sensible a sus efectos estimulantes.

El consumo moderado a las personas que toleran bien el café  puede proporcionar una serie de beneficios como:

Mitigar el cansancio, pues al elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca proporciona una dosis extra de energía. 

Incrementar la capacidad física, al estimular la liberación de dopamina, una hormona que reduce la sensación de fatiga.

Optimizar el rendimiento intelectual. Además de activar la producción de dopamina, también activa al de norepinefrina, dos hormonas que aceleran la actividad cerebral, mejorando la memoria y la concentración.

Mejorar la digestión de las grasas. La cafeína favorece la contracción de la vesícula facilita la digestión de los lípidos y reduce el riesgo de sufrir un cólico biliar.

Contiene antioxidantes. El café se sitúa en el sexto lugar de los cincuenta principales alimentos que contiene antioxidantes que previenen enfermedades y el envejecimiento prematuro.

Como en todo, el consumo excesivo puede resultar perjudicial. Al elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, si nos excedemos en su consumo puede agravar cuadros de hipertensión, taquicardia, ansiedad, estrés, etc. Aunque hay personas a las que nos les afecta, la cafeína puede provocar insomnio en personas sensibles como anteriormente hemos comentado. 

Al tratarse de un estimulante del sistema nervioso, si se toma en exceso, puede provocar dependencia.

Aunque el café es el campeón de las bebidas con cafeína, esta sustancia se encuentra también en otras bebidas e incluso en algunos alimentos: 

Las bebidas energéticas, tras su apariencia de refresco, puede contener en una botella de 250ml hasta 80 mg de cafeína. 

El té negro es la variedad de té que más cantidad de cafeína/teína contiene. 

Una lata de 330cc de refresco de cola contiene 32mg de cafeína y si dicho refresco es “light” la cifra es todavía mayor, 42mg de cafeína.

El chocolate negro aunque contiene poca cafeína, unos 15mg por cada onza de 23gr, no hay que olvidar que contiene teobromina que es otro efecto estimulante.

Un consumo moderado de café puede resultar incluso beneficioso. Sin embargo, no hay que olvidar que hay personas que por problemas de salud o por ser especialmente sensibles a la cafeína deben abstenerse de tomarlo. 

Aristóteles hizo una definición estricta y rigurosa de la moderación, a la que dedicó un capítulo en su libro Ética de Nicómaco. Definió la moderación como el término medio o el equilibrio, en lo relativo a los placeres corporales y los placeres relativos a la comida y a la bebida. Por lo tanto, la justa medida está en el justo equilibrio entre los dos polos constituidos por el exceso y el defecto.

¿Es perjudicial al café? La respuesta es clara: Sólo si no se abusa. Todos sabemos que los excesos no son buenos aunque sean excesos de buena alimentación.


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