Carnes. Gran variedad

Entre los alimentos más beneficiados por la aparición del congelador destaca la carne, por la que ahora no pasan los días y de las que se puede tener una gran provisión en casa, tal como la gente soñó durante siglos.

La carne congelada suele dar un excelente resultado. Si alguna vez se vuelve seca y fibrosa, ello se debe:
• A un defecto en el envasado
• A que se ha congelado demasiado lentamente
• A que se ha retrasado demasiado su guiso después del descongelado y ello le ha hecho perder jugos vitales.

La carne de vaca es la que más tiempo se conserva. Las carnes de cerdo y cordero tienen un tiempo de congelación más breve por culpa de sus abundantes grasas.

La carne de pollo debe lavarse con agua fría; trocearlo y contar con que se puede conservar por un periodo de 10 meses, como otros ejemplares de aves. El pato dura menos; unos 5 meses aproximadamente.

La carne congelada puede volver a su estado normal por dos vías diferentes:
• Cocinarla directamente, sin descongelar, si es una pieza de tamaño pequeño.
• Descongelarla en el frigorífico si se trata de una pieza grande

Cuando se saca el paquete de carne del congelador no se debe desenvolver de inmediato, sino esperar que se forme la escarcha. Entonces se desprende mejor del envoltorio o envase.

Filetes, chuletas, riñones, filetes de hígado se pueden llevar a la cazuela, sin más, pero con la precaución de empezar a cocinarlos a temperatura baja y mantenerlos sobre la placa el doble de tiempo que si fueran frescos, aumentando el calor gradualmente para que se doren por fuera, hacia el final. La carne picada si no requiere forma especial –albóndiga o hamburguesa- puede echarse a la sartén directamente desde el congelador; se pone a fuego suave y se va ayudando a deshacer el bloque aplastando y moviendo con un tenedor.

La carne para empanar o rebozada tiene que estar perfectamente descongelada; el rebozo y el empanado se adhieren mejor si la carne está blanda. Las piezas grandes cuyo fin es el asador y que van a ir enteras, tienen que ser descongeladas por completo antes de iniciarse la cocción, porque de lo contrario, cuando el centro esté en su punto, en la superficie se habrá pasado.

Las aves y caza se pueden guisar directamente, sin descongelar, siempre que sean pequeñas. En caso contrario, permanecerán en el frigorífico en fase de descongelación algunas horas como corresponda a su tamaño y peso.

 

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